El “falso feminismo” de Telecinco: entre la estrategia mediática y la apropiación del discurso

 En los últimos años, el feminismo se ha convertido en un elemento recurrente en la televisión generalista, y especialmente en formatos de entretenimiento y crónica social. En este contexto, Telecinco ha sido señalada en numerosas ocasiones por lo que algunos críticos describen como un “falso feminismo”: un uso del discurso de la igualdad como recurso narrativo más que como compromiso real.

Este fenómeno no consiste necesariamente en un rechazo explícito del feminismo, sino en su incorporación dentro de dinámicas televisivas que priorizan el espectáculo, el conflicto y la polarización. En determinados programas, el lenguaje de la igualdad aparece integrado en debates sobre relaciones personales, polémicas mediáticas o enfrentamientos entre colaboradores, lo que puede diluir su contenido político original.

Una de las principales críticas es la inconsistencia entre el discurso y el formato. Mientras se promueven mensajes de empoderamiento o denuncia de desigualdades, los propios espacios televisivos a menudo reproducen dinámicas de exposición personal extrema, juicio público y confrontación constante. Esta tensión genera la percepción de que el feminismo funciona, en ocasiones, como un elemento estético o estratégico más que como una línea editorial coherente.

También se ha señalado el riesgo de simplificación. La transformación de debates complejos sobre género en frases impactantes o discusiones rápidas puede contribuir a una comprensión superficial de problemas estructurales como la violencia machista, la desigualdad laboral o la representación mediática de las mujeres.

Sin embargo, sería reduccionista afirmar que no existe ningún impacto positivo. La presencia del lenguaje feminista en medios de gran audiencia ha contribuido, al menos parcialmente, a normalizar ciertos debates que antes eran marginales. En ese sentido, incluso su versión más mediática ha servido para introducir conceptos en espacios donde antes no estaban presentes.

El problema surge cuando esa visibilidad se confunde con transformación. La incorporación del feminismo en la televisión comercial puede generar la sensación de avance, aunque no siempre implique cambios estructurales en las dinámicas de producción, representación o contenido.

En definitiva, el llamado “falso feminismo” de Telecinco no es tanto una negación del feminismo como su adaptación a la lógica del espectáculo. Un fenómeno que abre una pregunta incómoda: qué ocurre cuando las causas sociales entran en los espacios donde la atención pesa más que la profundidad.

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